Clem Snide es un grupo que opina que la felicidad es aburrida.
Va parejo a cierto tópico que afirma que todo conjunto musical o artista que empuñe una guitarra acústica y una armónica deberán, en algún momento, darse a la desidia, a la desazón existencial. Sobre todo si salen de una forja blues, country y folk. Como sucede muchas veces.
Está bien, está bien. A mi me encanta todo esto. Disfruto como un enano escuchando a estas horas (porque es madrugada muy avanzada, pero la verdad es que me da igual el cuándo) pequeñas tragedias musicadas como las de este grupo. De todas formas no hay razón para no entrometerse en la actitud cuándo se está mirando información sobre la universidad en internet. Un respiro, porque estoy sudando y algo mareado de una cena más que copiosa. De la cena hace cinco horas. Juzgad.
En el tema
Made for Tv Movie aparece la afirmación en cuestión. Para mi no es tanto la felicidad como ese tedio insoportable que la gente suele encasquetar a estar feliz. Ese tedio que se resume en un letargo de indigna nada. Ser una mota de polvo estática por siempre jamás en un rincón de un cajón bien cerrado con revestimientos anti-bala. Tiendo a hacer propias muchas afirmaciones y equivocarlas, pero me da que en este caso tiene mucho que ver con lo que he dicho. Así que de ese modo estoy deacuerdo y me gusta escucharles decir eso. El tedio no es buen compañero.
Por el lado musical... Son el matiz ideal para una tarde bucólica con unas cervezas comentando la jugada de los últimos días con un buen amigo. La suerte es que no podemos recurrir a: "es de los pocos grupos que...", "gracias a dios que alguien rompe esta inexplicable tendencia a..." o "la respuesta a mis oraciones". Grupos como
Clem Snide hay muchos. No conseguirán la dignidad de que de ellos se diga "seminales" o "rupturistas". Sin embargo, están en una dignidad diferente y generalmente algo infravalorada en la edad del plug-in y el USB 2.0.
Hablemos de que lo que ellos hacen lo hacen bien. Tienen cristalinos temas de pop, que son los menos. En el disco
End of Love ganan el folk y el country, pero de un modo en nada parecido al de
Dayna Kurtz.
Clem Snide son más sofisticados. Tienen una elegancia juvenil poco anticuada. Recuerdan mucho más a
Andrew Bird, a pesar de estar muy lejos de la profundidad vocal de éste o de sus maravillosas atmósferas.
Clem Snide están para ayudarle a uno a levantarse por las mañanas con una sonrisa, mirar al sol con una taza de café hasta el borde y sonreirse. Porque alegran y empujan la vida, a pesar de aburrirse siendo felices, a pesar de no ser siempre enérgicos y no sonar demasiado contundentes, como
Hombre Lento, de
J. M. Coetzee. Si todo trata de apoyarse los unos en los otros, ellos están para eso. Y como he dicho, no son únicos, pero sí que son de los mejores.
Un fuerte aplauso matinal para ellos.